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Niv. 5. 🏛️ Descubridor 20/25
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Suricatas en el desierto: uno vigila mientras los demás buscan comida
Suricatas en el desierto: uno vigila mientras los demás buscan comida
La mañana en el desierto del Kalahari comienza con movimiento. Los pequeños suricatas salen uno tras otro de su madriguera, miran alrededor y se dispersan por la arena. Algunos escarban la tierra seca, mientras otros dan la vuelta a pequeñas piedras y exploran los arbustos. Uno se sube a un montículo, se levanta sobre las patas traseras y observa atentamente los alrededores. Mientras el grupo busca el desayuno, parece estar de guardia. Los suricatas viven en regiones áridas del sur de África, incluido el Kalahari. Son pequeños mamíferos de la familia de las mangostas, adaptados al calor y a los espacios abiertos. Sus largas garras les ayudan a cavar, y las manchas oscuras alrededor de los ojos reducen el deslumbramiento del sol. Las madrigueras subterráneas los protegen del calor, de los depredadores y del frío nocturno. ¿Por qué uno de ellos vigila? La vida en una llanura abierta tiene sus peligros. Las aves rapaces pueden atacar desde el cielo, mientras que serpientes y otros depredadores se mueven por el suelo. Cuando el grupo busca alimento, uno de los suricatas suele colocarse en un punto elevado, ponerse erguido y vigilar el cielo y el terreno cercano. Si detecta una amenaza, emite una señal de alarma. Los demás corren hacia la madriguera o buscan un lugar seguro. Las llamadas pueden variar según el peligro, lo que ayuda al grupo a reaccionar con rapidez. El vigilante no tiene por qué permanecer mucho tiempo en su puesto: pueden turnarse y, a veces, varios animales vigilan al mismo tiempo. Desde fuera parece que un pequeño animal protege a todos los demás siguiendo un horario. En realidad, este comportamiento ayuda al grupo a sobrevivir en un entorno donde el peligro puede aparecer de repente. ¿Qué buscan en la arena? Mientras uno vigila, los demás buscan comida. Remueven la arena, miran debajo de las piedras e inspeccionan las plantas secas. Su dieta incluye insectos, larvas, arañas, escorpiones y otros animales pequeños. A veces encuentran lagartijas diminutas o alimentos vegetales. Su buen olfato y sus ágiles patas delanteras les permiten descubrir presas escondidas bajo la superficie. A pesar de su aspecto simpático, los suricatas no son indefensos. Pueden enfrentarse a algunas presas peligrosas, aunque la caza siempre requiere cuidado. Durante las horas más calurosas reducen su actividad y buscan alimento sobre todo por la mañana y al final de la tarde. También obtienen agua de los alimentos, además de beber cuando encuentran una fuente. La vida de una gran familia Los suricatas suelen vivir en grupos, interactúan entre sí, cuidan de las crías y comparten una red de madrigueras. Los jóvenes aprenden observando a los adultos: exploran el suelo, practican la búsqueda de comida y aprenden a responder a las señales de alarma. Si los observas tranquilamente desde cierta distancia, verás muchas pequeñas escenas: uno cava un hoyo, otro se pone erguido y las crías intentan imitar torpemente a los mayores. No conviene acercarse a las madrigueras, alimentar a los animales ni interrumpir su búsqueda de comida. Son animales salvajes y la presencia humana puede alterar su comportamiento. Encontrarse con suricatas recuerda que sobrevivir en el desierto no depende solo de la fuerza. También hacen falta atención, cooperación y la capacidad de avisar a los demás a tiempo. Uno vigila, los demás buscan comida y el grupo continúa su día bajo el intenso sol africano.
#Meerkats#KalahariDesert#AfricanWildlife#WildlifePhotography#NatureTravel
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Atardecer en un barco tradicional frente a Zanzíbar
Atardecer en un barco tradicional frente a Zanzíbar
En Zanzíbar hay una forma especial de terminar el día: salir al océano en un dhow tradicional de madera. Cuando nos alejamos de la costa, el sol todavía brillaba sobre el agua turquesa. El viento llenaba la vela, la orilla se iba haciendo pequeña y el sonido de la playa quedó atrás, sustituido por el suave movimiento de las olas. Parecía un atardecer corriente, pero desde el agua se sentía completamente distinto. Los dhows son embarcaciones tradicionales utilizadas durante siglos en la costa de África oriental y por el océano Índico. Están vinculados a la historia del comercio marítimo entre África, la península arábiga y la India. Su casco de madera, su silueta característica y su vela alta siguen formando parte del paisaje de Zanzíbar. Los pescadores locales todavía utilizan barcos de este tipo, mientras que otros ofrecen paseos al atardecer para viajeros. Cuando el sol empieza a bajar La luz cambia poco a poco. El azul intenso da paso a tonos dorados y el sol dibuja un largo camino brillante sobre el agua. La costa se convierte en una franja oscura de palmeras, y las velas de otros barcos parecen siluetas pintadas. En esos momentos, las conversaciones se apagan y lo único que apetece es observar cómo cambia el cielo. El atardecer en Zanzíbar puede teñir las nubes de naranja, rosa y violeta. Cada tarde es diferente: a veces el cielo está casi despejado y otras las nubes forman una paleta de colores. Todo depende del tiempo y de la posición del sol, así que no se puede garantizar un atardecer perfecto. Esa incertidumbre forma parte de su encanto: hay que estar en el agua y dejar que la tarde transcurra. Mucho más que una fotografía bonita Pasear en dhow no consiste solamente en hacer fotos llamativas. También permite sentir la profunda relación de Zanzíbar con el mar. Durante siglos, el océano ha sido una ruta comercial, una fuente de alimento y una parte esencial de la vida cotidiana de la isla. Las embarcaciones siguen teniendo un papel importante en la cultura local, aunque los paseos turísticos son distintos de las salidas habituales de pesca. Antes de reservar, conviene comprobar la duración del recorrido, el punto de salida y si se incluyen bebidas o aperitivos. Algunas excursiones utilizan veleros tradicionales, mientras que otras emplean barcos a motor inspirados en su diseño. Si buscas una experiencia auténtica, pregunta qué tipo de embarcación se utilizará. También es recomendable consultar el pronóstico y el estado del mar. Cómo prepararse para la salida Lleva ropa ligera, protección solar y un teléfono o una cámara con correa. En el agua puede hacer viento y refrescar rápidamente después de la puesta de sol. Elige un operador que proporcione chalecos salvavidas y respete las normas de seguridad. No te levantes ni te muevas por la embarcación sin permiso de la tripulación, especialmente si hay oleaje. Cuando el sol desaparece por fin tras el horizonte, el agua se oscurece y queda una última franja de luz en el cielo. El barco gira hacia la costa y vuelven a aparecer las luces de las playas. Recordaría aquella tarde por algo más que sus colores: la sensación de calma, el barco de madera, la brisa cálida, el océano abierto y unos minutos en los que no había ninguna prisa.
#Zanzibar#DhowBoat#IndianOcean#SunsetCruise#TanzaniaTravel
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Elefantes en el río Chobe: un safari desde el agua
Elefantes en el río Chobe: un safari desde el agua
Antes imaginaba un safari africano como un recorrido en todoterreno por la sabana, entre caminos polvorientos y animales escondidos en la hierba alta. Pero en el río Chobe, en Botsuana, la experiencia es diferente. Es posible navegar junto a las orillas y observar elefantes casi al nivel del agua. Sus enormes siluetas aparecen entre la vegetación, bajan lentamente hasta el río y entran en los bajíos mientras los árboles y las nubes se reflejan en la superficie. El río Chobe atraviesa el norte de Botsuana y da nombre al Parque Nacional de Chobe, uno de los destinos más conocidos del país para observar fauna salvaje. Sus orillas alternan llanuras inundables, bancos de arena y vegetación densa. Durante la estación seca, el agua se vuelve esencial y atrae elefantes, búfalos, antílopes y otros animales de la sabana. ¿Por qué hay tantos elefantes? El Parque Nacional de Chobe es famoso por sus grandes manadas de elefantes africanos. En los meses secos, muchos permanecen cerca del río para beber, refrescarse y encontrar vegetación. A veces aparece en la orilla un grupo familiar completo: las hembras adultas se mantienen cerca de las crías mientras los elefantes jóvenes juegan en las aguas poco profundas. Observarlos desde una embarcación resulta fascinante. Se puede ver cómo bajan con cuidado por una pendiente arenosa, recogen agua con la trompa, se rocían y cruzan el río. Algunos quedan casi totalmente sumergidos, con solo la cabeza y la trompa fuera del agua. Sin embargo, su comportamiento es imprevisible: en ocasiones llegan grandes grupos y otras veces la orilla parece vacía. No es un zoológico ni un espectáculo para turistas. Los elefantes deciden cuándo acercarse al agua, así que la paciencia importa más que conseguir una fotografía a cualquier precio. Un safari fluvial: otra forma de ver África Los safaris por el río suelen hacerse en una lancha motorizada con un guía local. El guía ayuda a localizar animales, explica su comportamiento y mantiene una distancia segura. Además de elefantes, es posible ver hipopótamos, cocodrilos, antílopes acuáticos y muchas aves. A veces los búfalos descansan en los bajíos, mientras las águilas pescadoras y los martines pescadores se posan en los árboles. El final de la tarde puede ser especialmente hermoso, cuando el sol desciende y baña el agua con una luz cálida. Los animales se reflejan en el río y las orillas adquieren tonos dorados. Las salidas matutinas también merecen la pena: el aire es más fresco y algunos animales siguen activos después de la noche. Los horarios y la duración dependen del operador, el tiempo y el nivel del agua. Cuándo ir y qué tener en cuenta La estación seca, aproximadamente de mayo a octubre, suele ser una buena época para observar fauna cerca del río, porque los animales tienden a reunirse junto al agua. Las condiciones cambian cada año y la temporada de lluvias ofrece paisajes más verdes. Antes de viajar, conviene consultar el estado de las carreteras, los horarios de las excursiones y la disponibilidad de alojamiento. Lleva prismáticos, gafas de sol, sombrero y una cámara con un objetivo adecuado para fotografiar animales a distancia. Sigue las instrucciones del guía, no te levantes sin permiso y nunca intentes llamar la atención de los animales. Incluso un elefante que parece tranquilo sigue siendo un animal salvaje poderoso que necesita espacio. El safari por el Chobe se recuerda por mucho más que los encuentros cercanos con elefantes. Aquí África muestra su lado tranquilo: se oye el agua, las aves se llaman desde la vegetación y los enormes animales llegan a beber a su propio ritmo. Poder observarlos sin alterar su vida cotidiana es lo que hace especial este viaje.
#ChobeRiver#Botswana#ElephantSafari#AfricanWildlife#RiverSafari
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Lémures en libertad: un encuentro inolvidable
Lémures en libertad: un encuentro inolvidable
Madagascar es uno de esos lugares donde la naturaleza parece seguir sus propias reglas. Aquí crecen plantas sorprendentes, los bosques esconden animales que no existen en ningún otro lugar del planeta y los lémures saltan entre las ramas. Antes del viaje solo los había visto en documentales, así que no imaginaba lo curiosos y fascinantes que resultarían en persona. Salí hacia una reserva forestal temprano por la mañana, cuando el aire todavía estaba fresco y una ligera niebla cubría los senderos. El guía me advirtió que los lémures podían aparecer en cualquier momento: escuchas un crujido, levantas la mirada y de pronto varias caritas curiosas te observan desde un árbol. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Primero vi una larga cola rayada entre las hojas y, un segundo después, apareció un lémur de ojos enormes sobre una rama. El primer encuentro con los habitantes del bosque Los lémures de cola anillada fueron los que más me impresionaron. Su larga cola blanca y negra permite reconocerlos incluso desde lejos. Caminaban por el suelo en pequeños grupos, saltaban con agilidad sobre las rocas y observaban atentamente su entorno. Algunos buscaban comida; otros se calentaban al sol con las patas delanteras levantadas, como si estuvieran tomando el sol. Los lémures son distintos de los monos más conocidos. Constituyen un grupo particular de primates que evolucionó en relativo aislamiento en Madagascar. La isla alberga muchas especies, cada una adaptada a su entorno: algunas viven en bosques secos y otras prefieren la vegetación tropical húmeda. Verlos en libertad es descubrir un mundo natural único, formado a lo largo de millones de años. Lo mejor fue observarlos sin prisas. Un lémur se acercó con cautela al sendero, me miró y enseguida salió corriendo tras los demás. El encuentro duró apenas unos segundos, pero son precisamente esos momentos los que se recuerdan mucho más que las fotografías turísticas habituales. Por qué es importante protegerlos Detrás de su aspecto encantador hay un mundo vulnerable. Muchas especies de lémures están amenazadas de extinción. Su hábitat natural se reduce por la deforestación, la expansión de las tierras agrícolas y otras actividades humanas. Para los animales que solo existen en Madagascar, perder el bosque puede significar la desaparición de poblaciones enteras. Por eso es mejor observarlos en parques nacionales y reservas donde trabajan especialistas en conservación. No los alimentes, no intentes atraparlos y evita acercarte demasiado. Aunque parezca amistoso, un lémur sigue siendo un animal salvaje que necesita espacio. Cómo organizar una visita El parque nacional de Andasibe-Mantadia, en el este de Madagascar, y la reserva de Berenty, en el sur de la isla, son dos opciones interesantes. Las especies varían según la zona, así que la elección dependerá de tu ruta y de los animales que quieras ver. Una excursión con un guía local puede ayudarte a encontrarlos sin alterar demasiado su comportamiento natural. Me fui del bosque con la sensación de haber entrado por un momento en otro mundo. No hacen falta atracciones llamativas: basta con seguir el sendero, escuchar el sonido de las hojas y mirar con atención alrededor. Cuando aparece de repente un lémur de ojos enormes entre las ramas, entiendes por qué es tan difícil olvidar este encuentro.
#Lemurs#Madagascar#WildlifeTravel#NaturePhotography#WildlifeConservation
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Bañarse al borde de las cataratas Victoria: qué saber sobre Devil’s Pool
Bañarse al borde de las cataratas Victoria: qué saber sobre Devil’s Pool
Imagina estar flotando en agua transparente, a pocos pasos del borde de una de las cascadas más impresionantes del planeta. Delante se abre un enorme precipicio y el Zambeze ruge abajo, mientras detrás queda una piscina natural de roca. Parece increíble, pero existe. Se llama Devil’s Pool, o «Piscina del Diablo», y está en las cataratas Victoria, entre Zambia y Zimbabue. Después de ver fotografías del lugar, quise entender cómo podían bañarse allí los visitantes. Devil’s Pool no es una piscina turística corriente, sino una cavidad natural formada en la roca cerca del borde de la cascada. Solo se puede visitar cuando el nivel del agua lo permite y como parte de una excursión organizada con guía. ¿Dónde está Devil’s Pool? Devil’s Pool se encuentra en el lado zambiano de las cataratas Victoria, cerca de la isla Livingstone. Durante la temporada de aguas bajas, las condiciones pueden permitir llegar a esta piscina natural, donde un saliente rocoso ayuda a evitar que los bañistas sean arrastrados hacia el borde. Por eso las fotografías resultan tan impactantes: parece que la gente está nadando justo al lado del precipicio. Sin embargo, no se trata de una plataforma protegida con barandillas. Más allá del borde hay una caída de más de cien metros. La corriente, las rocas resbaladizas y los cambios en el nivel del río pueden representar un peligro serio. Nunca se debe intentar llegar por cuenta propia. Los guías capacitados evalúan las condiciones y deciden si se puede acceder ese día. Las excursiones suelen incluir el traslado hasta la isla y un tramo por el agua. La ruta depende del estado del río y de las normas del operador. Antes de reservar, conviene consultar la duración, los requisitos para participar y qué incluye el precio. ¿Cuándo se puede nadar allí? El factor principal es el nivel del Zambeze. Cuando el agua está alta, Devil’s Pool cierra porque la corriente se vuelve demasiado peligrosa. El acceso suele ser posible durante la estación seca, aproximadamente de agosto a enero, aunque las fechas cambian cada año según las lluvias y las condiciones del río. No planifiques la visita basándote únicamente en el calendario. Aunque hubiera excursiones el mismo mes del año anterior, las condiciones pueden ser distintas. Confirma la disponibilidad con un operador autorizado antes de viajar. ¿Merece la pena la experiencia? Para quienes buscan aventuras poco comunes, Devil’s Pool puede convertirse en uno de los recuerdos más intensos de un viaje por África. Permite contemplar las cataratas desde una perspectiva extraordinaria y sentir de cerca la fuerza del río. Pero no es simplemente un lugar para darse un baño tranquilo. Sigue las instrucciones del guía, no te acerques al borde por tu cuenta y renuncia a la excursión si las condiciones parecen inseguras. No intentes reproducir las fotografías sin supervisión profesional: la piscina natural no garantiza que no puedas caer. Aquí la belleza convive con el riesgo, así que la prudencia importa más que conseguir una imagen espectacular.
#DevilsPool#VictoriaFalls#ZambiaTravel#AfricaAdventure#TravelSafety
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Pingüinos en una playa africana: dónde verlos
Pingüinos en una playa africana: dónde verlos
Cuando pensamos en África, solemos imaginar sabanas calurosas, elefantes y leones. Sin embargo, en el sur del continente hay playas de arena por las que pasean pingüinos. No es un zoológico, sino la costa real de Sudáfrica. Hacía tiempo que quería observar estas aves en libertad, así que viajé hasta Ciudad del Cabo para visitar la famosa playa de Boulders Beach. La carretera bordea el océano y pasa junto a calas rocosas y pequeños pueblos costeros. El paisaje ya muestra lo diversa que puede ser África. La primera vez que vi los pingüinos frente al agua turquesa y las grandes rocas claras, la escena me pareció casi irreal. Caminaban tranquilamente por la arena, descansaban sobre las piedras y se zambullían en el océano. Boulders Beach: el lugar más famoso para verlos Boulders Beach está cerca de Simon's Town, aproximadamente a una hora del centro de Ciudad del Cabo, según el tráfico. Allí vive una colonia de pingüinos africanos, reconocibles por la franja negra del pecho y el rostro oscuro rodeado de zonas claras de plumaje. La playa es famosa por sus enormes rocas redondeadas, entre las que se forman pequeñas calas de arena. Los pingüinos se mueven libremente por su hábitat, descansan, cuidan sus plumas e interactúan entre ellos. Hay pasarelas de madera para observarlos sin invadir su espacio. Conviene recordar que son animales salvajes, no mascotas. No hay que tocarlos, alimentarlos ni intentar atraerlos para conseguir una foto. Lo mejor es detenerse y observarlos con calma. A veces, un pingüino se acerca por su cuenta a la barrera de observación. Dónde ver pingüinos lejos de las multitudes Otra parada interesante es la reserva natural de Stony Point, en Betty's Bay, en la costa al este de Ciudad del Cabo. Allí también vive una colonia de pingüinos africanos que puede observarse desde senderos habilitados. Es una buena alternativa para quienes recorren la ruta costera y quieren disfrutar de otro encuentro con la fauna salvaje. No esperes encontrar decenas de pingüinos en cualquier playa africana. Su población silvestre ha disminuido mucho, por lo que proteger las colonias es fundamental. El pingüino africano está en peligro crítico de extinción y sus zonas de reproducción necesitan protección. Cuándo visitar Boulders Beach se puede visitar durante todo el año. Los pingüinos viven allí permanentemente, aunque su número y comportamiento cambian según la estación y el periodo de reproducción. La mañana suele ser agradable antes de que lleguen muchos visitantes. Comprueba los horarios y las normas de acceso, ya que algunas zonas pueden cerrarse temporalmente para proteger a los animales. Esta experiencia me recordó que África es mucho más diversa de lo que solemos imaginar. Por la mañana puedes ver pingüinos junto a un océano frío y después explorar montañas, viñedos o parques nacionales. Ese contraste inesperado merece dedicarle un día durante una visita a los alrededores de Ciudad del Cabo.
#AfricanPenguins#BouldersBeach#SouthAfrica#CapeTown#WildlifeTravel
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Costa de los Esqueletos: por qué esta costa tiene fama de siniestra
Costa de los Esqueletos: por qué esta costa tiene fama de siniestra
Imagina un lugar donde un desierto interminable se encuentra con las frías aguas del océano Atlántico. Una espesa niebla flota sobre el agua, las olas golpean con fuerza la orilla y los restos oxidados de barcos descansan sobre la arena. Es la Costa de los Esqueletos, en Namibia, una de las costas más duras e inusuales de África. La costa donde desaparecían los barcos Su nombre parece una advertencia, y existen motivos reales para ello. Durante siglos, los barcos se enfrentaron aquí a condiciones peligrosas: la niebla ocultaba la línea costera, las corrientes frías y el fuerte oleaje dificultaban la navegación, y en muchos tramos apenas había puertos naturales seguros. Un barco encallado podía convertirse en una trampa. Incluso si los marineros lograban llegar a tierra, les esperaba otro peligro: el árido desierto del Namib. Encontrar agua y alcanzar una población no era fácil. Poco a poco, la costa adquirió fama de lugar donde un naufragio podía ser el comienzo de una prueba aún más dura. Con el tiempo se acumularon historias de barcos perdidos. Algunos restos todavía pueden verse en la orilla: los cascos metálicos se oxidan con el viento mientras la arena los va cubriendo lentamente. Ese contraste entre océano y desierto hace que el paisaje resulte inquietante. De dónde vienen la niebla y la atmósfera sombría La principal causa de este clima peculiar es la fría corriente de Benguela, que recorre la costa suroccidental de África. Enfría el aire sobre el océano y favorece la formación de densas nieblas costeras. A veces, la costa parece desaparecer detrás de un velo gris y solo se distinguen las olas cercanas, las rocas oscuras y algunas siluetas sobre la arena. Sin embargo, a pocos kilómetros del océano comienza el desierto seco. Apenas hay vegetación costera y la arena clara da paso a llanuras rocosas y dunas. El aire frío y húmedo sobre el agua contrasta con las extensiones áridas del Namib. Pero la Costa de los Esqueletos no es solo un cementerio de barcos. A pesar del clima duro, aquí viven animales adaptados a estas condiciones. En algunos tramos del litoral se reúnen grandes colonias de lobos marinos del Cabo, mientras que en el interior habitan antílopes y otros animales del desierto. La niebla aporta humedad, fundamental para el ecosistema local. Todo esto hace que el paisaje sea sombrío y, al mismo tiempo, sorprendentemente vivo. No hay playas de grandes complejos turísticos ni multitudes de veraneantes. Solo viento, océano, niebla y una naturaleza que sigue sus propias reglas. Por qué este lugar atrae a los viajeros La gente no visita la Costa de los Esqueletos para bañarse o descansar junto al agua. Viene por la sensación de lejanía, los paisajes insólitos y las historias que el océano parece haber dejado atrás. Los restos de los barcos impresionan especialmente sobre la costa desierta. Un casco oxidado y medio enterrado en la arena parece un fragmento de una expedición olvidada. Con niebla, estos lugares adquieren un aspecto casi irreal, aunque cada naufragio puede esconder una historia auténtica de lucha humana contra el mar. El acceso varía según la zona. La parte sur del parque nacional puede visitarse por rutas autorizadas y respetando las normas de entrada, mientras que las regiones remotas del norte suelen requerir una organización especial. Antes de viajar, conviene comprobar las condiciones de acceso y preparar el vehículo, el agua y la navegación. La Costa de los Esqueletos no recibió su nombre sombrío por casualidad. Los naufragios, los huesos de animales marinos, las densas nieblas y el duro desierto han formado su reputación durante años. Sin embargo, detrás de esa imagen inquietante se esconde un mundo natural excepcional donde el océano y el desierto conviven. Ese contraste es lo que hace inolvidable el lugar.
#SkeletonCoast#Namibia#Shipwrecks#NamibDesert#AfricaTravel
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Por Namibia en carretera: cientos de kilómetros casi sin gente
Por Namibia en carretera: cientos de kilómetros casi sin gente
Hay viajes en los que lo más importante no son los lugares turísticos, sino la propia carretera. Namibia fue uno de esos destinos para mí. Imaginaba desiertos, dunas de arena y animales salvajes de vez en cuando, pero no esperaba recordar sobre todo los kilómetros interminables en los que apenas hay nada alrededor, salvo tierra, cielo y una fina línea de carretera que se pierde en la distancia. Cuando el paisaje apenas cambia durante horas Al principio, el trayecto parecía normal. Salimos de un pequeño asentamiento, pasamos unas cuantas casas y pronto llegamos a espacios abiertos. El asfalto dio paso a la grava, y por la ventana comenzaron a desfilar colinas secas, llanuras rocosas y arbustos dispersos. Al cabo de un rato me di cuenta de que hacía mucho que no veía un vehículo en sentido contrario. A veces aparecían montañas en el horizonte y otras la carretera descendía hacia un valle poco profundo. Pero casi no había gente. Incluso las señales de tráfico eran escasas, y la cafetería o gasolinera más cercana podía estar muy lejos. En estas condiciones, la distancia se percibe de otra manera. Cien kilómetros parecen poca cosa en el mapa, pero en una carretera de grava se convierten en un viaje largo. No basta con acelerar para llegar antes: hay que vigilar el firme, esquivar piedras y estar preparado para curvas inesperadas. Entonces entendí que en Namibia la carretera se convierte en una atracción por sí misma. No hace falta desviarse constantemente. A veces basta con seguir conduciendo y observar cómo cambia el inmenso paisaje. El desierto resultó no estar tan vacío Cuando pensamos en un desierto, imaginamos arena interminable y ausencia total de vida. Sin embargo, los paisajes de Namibia son mucho más variados. En algunos tramos aparecen llanuras rocosas; en otros, cauces secos, montañas bajas y árboles dispersos. Después de las lluvias, incluso las zonas áridas pueden cubrirse brevemente de verde. A veces se pueden ver antílopes u otros animales salvajes junto a la carretera. No aparecen a una hora determinada, por lo que cada encuentro parece un regalo inesperado. Hay que mirar a los lados y no solo al frente. Eso sí, conviene detenerse únicamente en lugares seguros y no acercarse a los animales. La luz también deja una impresión especial. Por la mañana, el terreno parece fresco y grisáceo. Al mediodía adquiere tonos dorados y, al caer la tarde, las montañas y colinas se vuelven rojizas. Incluso un tramo conocido puede parecer completamente distinto al regresar. Poco a poco dejas de esperar que algo famoso aparezca detrás de cada curva. En Namibia, la belleza suele estar en cosas sencillas: un árbol solitario, una sombra larga, una nube sobre un valle seco o una carretera que desaparece en el horizonte. Aquí se entiende mejor lo enorme que es el mundo La sensación más intensa llegó cuando me detuve en un lugar seguro y salí del coche. El espacio era tan amplio que parecía que la mirada no encontraba dónde detenerse. No había ruido urbano, casi no había tráfico y el viento parecía ser el único sonido de aquel inmenso paisaje. Un viaje así enseña rápidamente la importancia de planificar. Antes de recorrer una larga distancia, conviene llenar el depósito, comprobar el agua disponible, cargar el teléfono y averiguar dónde está la siguiente gasolinera. La cobertura móvil puede ser irregular en algunas rutas, por lo que resulta útil descargar mapas sin conexión. En las carreteras de grava también hay que adaptar la velocidad al estado del camino. Precisamente esa distancia respecto al ajetreo cotidiano hace que el viaje sea especial. No necesitas decidir constantemente adónde ir ni qué visitar. Basta con seguir la carretera, detenerse de vez en cuando para contemplar el paisaje y dejar que el propio recorrido forme parte de la experiencia. Recuerdo Namibia no solo por sus dunas y sus famosos lugares naturales. Se me quedaron grabados los largos trayectos, el polvo detrás del coche, los pocos vehículos que aparecían en sentido contrario y el horizonte que parecía alejarse con cada kilómetro. A veces, para vivir una auténtica aventura, basta con seguir avanzando.
#Namibia#NamibiaRoadTrip#NamibDesert#AfricaTravel#RoadTrip
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Namibia: los árboles que permanecen en medio de un desierto muerto
Namibia: los árboles que permanecen en medio de un desierto muerto
Cuando vi por primera vez fotografías de Deadvlei, en Namibia, pensé que eran decorados de una película ambientada en otro planeta. Suelo blanco, enormes dunas naranjas y árboles negros en medio del desierto, como si el tiempo se hubiera detenido. Lo más sorprendente es que este lugar existe de verdad. Un valle donde el tiempo parece haberse detenido Deadvlei se encuentra en el Parque Nacional Namib-Naukluft, entre algunas de las dunas de arena más altas del mundo. Su nombre suele traducirse como «pantano muerto» o «valle muerto». Hace mucho tiempo había agua, crecían árboles y existía un ecosistema muy diferente. Pero el clima cambió, el río dejó de alimentar la zona y el valle se convirtió en una llanura seca. Lo más llamativo son las antiguas acacias. Murieron hace unos 600-700 años, pero el clima extremadamente seco ha impedido que se descompongan por completo. Sus troncos se oscurecieron por el sol y el paso del tiempo, mientras sus ramas siguen apuntando al cielo. El resultado es un paisaje difícil de confundir con cualquier otro lugar. Frente a las dunas luminosas, los árboles parecen casi negros. No hay vegetación verde habitual y el suelo es tan claro que parece blanco. El contraste es tan fuerte que al principio cuesta creer que sea un desierto real. Para llegar hay que atravesar la arena Deadvlei no está justo al lado de la carretera. El recorrido comienza en la zona de Sossusvlei, famosa por las dunas de Namibia. Después hay que atravesar terreno arenoso y caminar parte del trayecto. Incluso una distancia corta puede parecer larga con calor, por lo que conviene salir temprano, llevar agua y usar calzado cómodo. Durante el camino aparecen enormes laderas de arena. Algunas alcanzan cientos de metros de altura. Sus colores cambian con la luz, desde tonos dorados suaves hasta rojos anaranjados intensos. Parece que las dunas se mueven, aunque lo que cambia es la luz y la sombra. Cuando finalmente aparece Deadvlei, la escena es extraordinaria: una superficie clara y plana, unos pocos árboles oscuros y enormes paredes de arena alrededor. Apetece detenerse y observar cada detalle antes que hacer fotografías apresuradamente. Por qué es tan difícil olvidar estos árboles En Deadvlei no hay cascadas, bosques frondosos ni animales que aparezcan continuamente en las fotos. Los protagonistas son el silencio, la arena y los árboles que sobrevivieron al entorno que antes les daba vida. Llevan siglos en el mismo lugar mientras el viento transforma poco a poco las dunas. Lo más impresionante es la sensación de escala. Junto a las enormes laderas, una persona parece diminuta y los árboles recuerdan a siluetas de una fotografía antigua. Sin embargo, no hay decorados: todo ha sido creado por la naturaleza, el clima y el tiempo. Deadvlei suele considerarse uno de los paisajes más singulares de África. Este lugar demuestra cuánto puede cambiar la naturaleza cuando desaparece el agua y cuánto tiempo puede conservar el entorno las huellas del pasado. Yo no me limitaría a hacer una sola foto con las dunas de fondo. Merece la pena caminar por el valle, observar el suelo agrietado y fijarse en las ramas de los árboles antiguos. Esos detalles son los que hacen que el lugar sea inolvidable.
#Namibia#Deadvlei#Sossusvlei#NamibDesert#AfricaTravel
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Los últimos días en Creta-Balos y el camino a casa
Los últimos días en Creta-Balos y el camino a casa
Después de Chania, Elafonisi, Rethymno y Knossos, tuve mis últimos días en Creta. A propósito, no los anoté con una docena de nuevos puntos y decidí dejar lo más hermoso para el final - laguna Balos . y luego simplemente pasar la Última noche en la isla sin prisa. Balos-el punto final de la ruta Por la mañana me fui a un lado Kissamos . El camino se hizo gradualmente más montañoso, aparecieron menos casas alrededor y los paisajes urbanos familiares finalmente fueron reemplazados por la naturaleza. El camino en sí ya se percibía como parte del viaje, porque en cada giro se abrían nuevas vistas de la costa. Se puede llegar a Balos en coche por un camino de tierra, después de lo cual queda caminar o ir en barco desde el puerto de Kissamos. Elegí la primera opción porque quería ver la laguna desde arriba. Es por este tipo de viaje y valió la pena todo el esfuerzo. Cuando el frente finalmente apareció laguna Balos . me detuve por unos minutos. Desde lo alto, parecía completamente irreal: arena clara, aguas poco profundas de diferentes tonos de azul y verde, pequeños islotes y montañas en el horizonte. El portal oficial de turismo de Grecia llama a Balos uno de los paisajes naturales más reconocibles de Creta, y ahora entiendo perfectamente por qué. Bajé al agua y pasé unas horas allí. No hay planes, excursiones e intentos de llegar a otro lugar, simplemente nadó, se sentó en la orilla y miró el mar. Después de varios días de constantes mudanzas, este es el tipo de descanso que me faltaba. Última noche en Creta De vuelta en la ciudad, decidí no buscar un lugar especial y fui a un pequeño lugar de nuevo la taberna griega . Ordenó algunos platos simples que logró amar esta semana, tomó pan fresco y se sentó durante mucho tiempo en la mesa, recordando la ruta. En siete días pude ver una crítica completamente diferente: la antigua Chania, la playa de Elafonisi, Rethymno, Heraklion, la antigua Knossos y la laguna de Balos . En algún momento, se hizo evidente que la isla no se podía ver realmente en un viaje corto. Cada nueva área era diferente en naturaleza, arquitectura y atmósfera, y entre las atracciones famosas había una gran cantidad de lugares a los que me gustaría regresar. Siete días fueron pocos A la mañana siguiente, hice las maletas y me dirigí al aeropuerto. Por lo general, al final del viaje, lo que más quieres es ir a casa, pero aquí era un poco diferente. Ya comencé a construir en mi cabeza la siguiente ruta: pueblos de montaña, costa sur, nuevas playas y lugares que no tuve tiempo de ver esta vez. Creta es la isla a la que quiero volver. No porque en siete días no haya tenido tiempo de verlo todo, sino todo lo contrario, porque he tenido tiempo de darme cuenta de lo diverso que es. Y si alguna vez vuelvo a estar aquí, definitivamente no intentaré verlo todo a la vez.
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De Chania a Heraclión: Rethymno y Knossos
De Chania a Heraclión: Rethymno y Knossos
Después de los primeros tres días en el oeste de Creta, es hora de seguir adelante. Me fui Hanyu y se dirigió al este por la costa Norte de la isla. El plan para los días siguientes era muy diferente: menos playas, más ciudades antiguas, fortalezas e historia. Los puntos principales fueron Rethymno, Heraclión y Knossos . Rethymno, la ciudad en la que quieres quedarte La primera parada fue Rethymno . Después de Chania, la ciudad me pareció un poco más tranquila, pero no menos interesante. Dejé el auto y simplemente fui a caminar por el centro antiguo, donde las calles estrechas de repente conducen a una pequeña Plaza, luego a una antigua casa con balcones, luego a una acogedora taberna. Me gustó especialmente la combinación de diferentes épocas. Aquí cerca se puede ver edificios venecianos, iglesias ortodoxas y católicas, antiguos edificios otomanos , y sobre la ciudad se alza la fortaleza de Fortezza. El centro histórico de Rethymno se considera una de las ciudades medievales mejor conservadas de Grecia. Subí a Fortezze , que ofrece una buena vista de la ciudad y el mar. La fortaleza fue construida por los venecianos a finales del siglo XVI, y hoy en día se puede caminar tranquilamente entre las paredes y los bastiones. Después del paseo, regresó al paseo marítimo y almorzó en una pequeña taberna. En este día, sentí por primera vez que Creta para mí ya no era solo una isla con hermosas playas. Aquí, literalmente, cada ciudad cuenta su historia. Heraclión es otra Creta Al día siguiente continué hasta Heraklion . Aquí todo era mucho más animado: más autos, personas, tiendas y ruido de la ciudad. Después de las pequeñas calles de Rethymno, el contraste fue notable. Comencé el paseo desde el puerto viejo y llegué a fortaleza Culés . Se encuentra junto al mar y una vez protegió la entrada al puerto. Luego simplemente caminó por el centro, mirando las paredes venecianas, las plazas y los edificios antiguos. Heraklion es interesante precisamente por la combinación de la vida moderna y las huellas de diferentes épocas. Knossos-encuentro con la civilización minoica Pero la razón principal de la parada en Heraklion para mí no era la ciudad en sí, sino que estaba muy cerca Knossos . Al día siguiente fui allí por la mañana. Palacios, escaleras, fragmentos de frescos y un diseño intrincado realmente hacen recordar la leyenda de Laberinto y Minotauro . Knossos fue el centro de la civilización minoica y se ubicó a unos 5 kilómetros al sur de la actual Heraklion. El complejo arqueológico ha existido en este sitio durante muchos siglos, y el Palacio en sí era enorme para su época: su área era de aproximadamente 20, 000 metros cuadrados. Lo que más me sorprendió no fue la cantidad de ruinas que sobrevivieron, sino la idea de cuán desarrollada era esta ciudad hace miles de años. Había complejos sistemas de agua y alcantarillado, grandes espacios públicos, viviendas y talleres. Otra vez al mar Después de Rethymno, Heraklion y Knossos, me di cuenta de que la segunda parte del viaje resultó ser completamente diferente. Los primeros días fueron Pro mar, playas y Chania . y ahora aparecieron fortalezas, palacios antiguos y la historia de Creta. Pero los últimos días del viaje estaban por delante, y decidí terminar el viaje de la misma manera que había comenzado: junto al agua. El siguiente punto debía ser Balos . una de las playas más famosas de Creta, y después de ella me esperaba la Última noche en la isla.
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Creta. Los primeros tres días: Chania, el mar y las primeras impresiones
Creta. Los primeros tres días: Chania, el mar y las primeras impresiones
Cuando planeé siete días en Creta , al principio quería acomodar tantos lugares como fuera posible en la ruta. Pero ya en los primeros días, quedó claro que la isla era demasiado grande e interesante para apresurarse constantemente. Por lo tanto, decidí pasar los primeros tres días en el oeste de Creta, deteniéndome en Chania y dejando suficiente tiempo no solo para las vistas, sino también para los paseos habituales, el mar y la comida local. Primer encuentro con Chania Después de la carretera, fui a caminar por el casco antiguo. Chania inmediatamente me gustó la combinación de edificios venecianos, calles estrechas de piedra y el mar. Pasó la mayor parte del tiempo en el puerto viejo y el faro Egipcio, y luego simplemente fui a donde miraban los ojos. Estos paseos aquí resultaron ser más interesantes que una lista previamente compilada de lugares. El centro histórico conserva vestigios de diferentes épocas, incluidas la veneciana y la otomana, por lo que se puede ver una Grecia muy diferente en un giro. Por la noche, me senté en una pequeña taberna y pedí algunos platos locales. Ensalada griega, zaziki, Souvlaki y pan fresco fue un gran final del primer día. Fue agradable simplemente sentarse afuera, mirar a la gente y darse cuenta de que los próximos días no tienen que apresurarse a ninguna parte. El camino a Elafonisi Al día siguiente decidí dirigirme a uno de los lugares más famosos del oeste de Creta - playa Elafonisi . El camino tomó una parte notable del día, pero el viaje en sí no fue menos interesante que el punto final. Poco a poco, los paisajes urbanos fueron reemplazados por montañas, pequeños asentamientos y vistas abiertas de la costa. playa Elafonisi Elafonisi realmente se ve inusual. Aquí hay aguas poco profundas, aguas transparentes y áreas de arena con un característico tono rosado que se asocia con fragmentos de conchas marinas. El área tiene un estado de conservación, así que traté de no tocar nada y simplemente disfrutar del paisaje. Tercer día sin un plan claro Después de un viaje ajetreado a Elafonisi, específicamente dejé el tercer día casi libre. Caminaba de nuevo Chania . miró el mercado, tomó un café y se dirigió a la costa. Fue este día el que inesperadamente se convirtió en uno de los más agradables: sin horarios, boletos y puntos obligatorios en el mapa. Después de tres días, entendí lo principal - Creta no quiere simplemente ver rápidamente . Aquí quiero parar al menos por unos días en un lugar, y luego continuar el camino. Pero delante de mí estaban esperando Rethymno, Heraklion y un lado completamente diferente de la isla.
#Greece#Elafonisi
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Lo que comí en Grecia
Lo que comí en Grecia
Antes de viajar a Grecia, pensé que las cosas serían bastante predecibles con la cocina local: ensalada griega, moussaka, Souvlaki y algunos mariscos . Como resultado, resultó que incluso los platos familiares aquí se perciben de manera completamente diferente, especialmente cuando los comes en una pequeña taberna después de varias horas de caminar por la ciudad. Souvlaki con guarnición Lo primero que pedí en Grecia Empecé con los clásicos - ensalada griega . Tomates, pepinos, cebollas, aceitunas, queso feta, orégano y grandes cantidades de aceite de oliva. A primera vista, nada inusual, pero es la frescura de los productos aquí lo que lo hace muy diferente. El portal oficial de turismo de Grecia también nombra a los choriatiki como uno de los platos más famosos del país. Ensalada griega La ensalada apareció casi de inmediato Tzatziki - salsa espesa de yogur Griego, pepino y ajo. Quería agregarlo literalmente a todo, especialmente a la carne y al pan fresco. Souvlaki, que resultó ser mejor de lo esperado El siguiente fue Souvlaki . Pedí carne en un pincho y luego probé la opción en una pita con tomates, cebollas y zajiki. Este es exactamente el caso cuando el plato parece lo más simple posible, pero después de un día completo de caminatas resulta ser exactamente lo que necesita. Pita con relleno En general, la carne en Grecia a menudo se prepara muy sin complicaciones: parrilla, algunas especias, orégano, limón y aceite de oliva. En este caso, el sabor es saturado. La cocina griega tradicional también presenta mariscos, verduras, legumbres y una variedad de quesos. Moussaka-un plato que recuerdo Por supuesto, no podía irme sin intentarlo musaku . Capas de berenjenas y papas, carne picada con salsa de tomate y cubra con una delicada salsa bechamel. El plato resultó ser mucho más satisfactorio de lo que esperaba, así que después de él ya no quería caminar, sino simplemente sentarse tranquilamente en la Terraza con un café. ¿Qué más he probado En diferentes lugares me encontré dolmadakia, calamar frito, pulpo a la parrilla y varios pasteles griegos . Me gustó especialmente que el menú cambiara mucho según el lugar. Hay más mariscos en las islas, más carnes y pasteles locales se pueden encontrar en otras regiones. calamar frito Y también me di cuenta de una cosa importante: la cocina griega no es un par de platos famosos para los turistas . Cada región tiene sus propios productos y recetas, y la base de muchos platos sigue siendo el aceite de oliva, hierbas, verduras, queso, pescado y carne. Terminé yendo a Grecia con la idea de probar algunos platos clásicos, y me fui con una larga lista de cosas que me gustaría probar la próxima vez. Quizás este es uno de los mejores signos de una buena cocina : cuando después de regresar a casa, empiezas a recordar no solo los lugares que has visto, sino también lo que comió en cada mesa durante el viaje .
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Subí a la Acrópolis temprano en la mañana y me di cuenta de por qué se aconseja esto
Subí a la Acrópolis temprano en la mañana y me di cuenta de por qué se aconseja esto
En Atenas, decidí no postergar Acrópolis a media tarde y poner la alarma bastante temprano. Honestamente, lo que menos quería era levantarse, especialmente cuando la ciudad estaba empezando a brillar fuera de la ventana, pero unos minutos después de salir, me di cuenta de que la decisión era correcta. Atenas de la mañana sin multitudes de turistas Calles alrededor Plaki estaban casi vacíos. Los cafés apenas comenzaban a abrirse, los transeúntes raros caminaban tranquilamente por sus negocios, y prácticamente no había grupos turísticos. A medida que crecía, se hacía más evidente cómo se despertaba Atenas : en algún lugar de abajo, el ruido de los autos apareció, el sol se levantó sobre las casas y las antiguas paredes de la Acrópolis ya se veían por delante. Cuando llegué a la cima, la primera impresión fue muy diferente de lo que esperaba. Por lo general, las fotos de la Acrópolis se asocian con multitudes, guías turísticos y movimiento constante, pero a primera hora de la mañana el espacio se sentía mucho más tranquilo. Se puede parar cerca Partenón . considere las columnas, los detalles de la piedra y solo tome unos minutos para pararse mirando la ciudad. Vista de Atenas desde la Acrópolis Especialmente impresionado por la vista de la ciudad. Desde la altura se entiende bien la escala Atenas - las casas blancas van muy lejos en todas las direcciones, y entre la construcción moderna aparecen constantemente rastros de la historia antigua. La Acrópolis en sí se encuentra en el centro de la parte histórica de la ciudad y durante siglos ha sido el principal símbolo de Atenas. Partenón , construido en el siglo V a. C., es uno de los monumentos más famosos de la arquitectura antigua y parte del Patrimonio mundial de la UNESCO. Vista de Atenas desde la Acrópolis No tenía prisa. Me alejé de los sitios principales varias veces, miré la ciudad, tomé fotos y simplemente observé cómo cambiaba la luz. En algún momento me sorprendí pensando que es por esos momentos que a veces vale la pena levantarse antes de lo habitual. Por qué aconsejo ir a la Acrópolis por la mañana Poco a poco se fueron haciendo más personas. Aparecieron grupos de turistas, se hizo más difícil tomar una foto sin personas y el ambiente tranquilo comenzó a desvanecerse. Y fue entonces cuando finalmente entendí por qué se recomienda venir aquí por la mañana. No se trata solo de evitar las multitudes. Temprano en la mañana, la Acrópolis se percibe de manera completamente diferente. No hay sensación de que hayas venido a ver una atracción popular y poner una marca de verificación. Hay tiempo para detenerse, mirar a su alrededor e imaginar Cuántos eventos ocurrieron aquí mucho antes de la llegada de la Atenas moderna. Si te encuentras en la ciudad, también elegiría temprano en la mañana. Deje que por el bien de esto tenga que sacrificar un poco el sueño-unas pocas horas de un tranquilo paseo por Acrópoli realmente vale la pena.
#Acropolis#Athens
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Un día en Roma
Un día en Roma
Llegué a Roma solo por un día y por la mañana estaba seguro de que era suficiente para al menos un poco de entender la ciudad. Por la noche, me di cuenta de lo ingenuo que era este pensamiento. Roma no es una ciudad que se pueda " ver " en unas pocas horas. Más bien, constantemente te lanza algo nuevo, obligándote a cambiar de ruta. 8: 00-primer café La mañana comenzó con un café y una caminata regular sin un plan claro. Quería sentir la ciudad al principio, en lugar de correr hacia el Coliseo de inmediato. Roma es particularmente agradable en este momento. Ya hay mucha gente en las calles, pero el flujo turístico aún no ha logrado capturar definitivamente el centro. Se abren pequeños cafés, alguien se apresura a trabajar, los dueños de las tiendas levantan las persianas. Tomé un espresso, miré el reloj y me di cuenta de que ya había pasado casi una hora de mi único día. Pero por alguna razón no estaba completamente molesto. 9:30-Coliseo Fui al Coliseo. No importa cuántas veces lo veas en las fotos, en vivo da una impresión completamente diferente. Probablemente porque el cerebro no percibe la edad de tales estructuras. Te paras y te das cuenta de que estas piedras tienen casi dos mil años, y a tu alrededor, al mismo tiempo, hay autobuses, personas hablando por Teléfono y alguien tratando de tomar la selfie perfecta. Coliseo de Roma Caminé alrededor del Coliseo, me senté un poco cerca y seguí adelante. Quería ver mucho más, y el día ya comenzó a terminar sospechosamente rápido. 12: 00-ciudad en lugar de atracciones Luego decidí no construir una ruta y simplemente ir hacia el centro histórico. Y fue entonces cuando más me gustó Roma. Calles estrechas, edificios antiguos, plazas pequeñas, ropa de cama en los balcones, scooters que de alguna manera milagrosamente caben donde ni siquiera una bicicleta parece tener que pasar. A veces me detenía simplemente porque un patio parecía más interesante que otro lugar de interés. En algún momento me di cuenta de que hacía tiempo que no miraba el mapa. Y eso fue una buena señal. 14:00 - almuerzo Para el almuerzo, no busqué específicamente un Restaurante de alta calificación. Solo elegí un lugar pequeño donde había muchos locales. Pedí pasta y por primera vez en un día no tenía prisa. Quizás esta fue una de las partes más agradables del viaje. Me senté en la calle, observé a los transeúntes y pensé que Roma realmente no quería ser examinada en la lista. Preferiría que te quedaras. Estar sentado. Ver. Rodar por el lado equivocado. Pasta 17:00 - Panteón y Fontana de Trevi Después del almuerzo, llegué al Panteón y luego fui a la Fontana de Trevi. Aquí ya había un estado de ánimo muy diferente. Hay una gran cantidad de personas, alguien está tomando fotos, alguien está tratando de apretar más cerca del agua, alguien está lanzando una moneda. Panteón Fontana Di Trevi Yo también lo dejé. No sé cómo funciona esta tradición, pero decidí no arriesgarme. Si Roma realmente hace que regrese, no iba a discutir. 20:00-Última noche Por la noche, ya estaba tan cansado que dejé de intentar algo a tiempo. Sólo fui a donde me miraban. Cuando el sol comenzó a ponerse, las paredes de piedra de las casas se convirtieron en un cálido color dorado. Los músicos callejeros aparecieron en las plazas, los restaurantes se llenaron de gente y la ciudad se movió gradualmente al ritmo de la noche. Y fue entonces cuando me di cuenta de lo principal. En un día no vi Roma. Sólo he visto algunas de sus páginas. Pero probablemente por eso quería volver. Porque una buena ciudad no es aquella después de la cual pones una marca de verificación frente a todos los lugares de interés. Este es el que deja la sensación de que aún no has entendido mucho. Así que hay una razón para venir de nuevo.
#Italy#Rome#TreviFountain
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5 cosas en las que los turistas suelen perder dinero
5 cosas en las que los turistas suelen perder dinero
Durante los viajes, me di cuenta de una cosa desagradable: grandes gastos por lo general se nota de inmediato, pero los pequeños pagos en exceso se convierten gradualmente en una cantidad decente. Y a veces no se trata de fraude, sino simplemente de falta de atención. 1. Taxi desde el aeropuerto El aeropuerto es uno de los lugares más convenientes para pagar de más por el viaje. Después de varias horas en el avión, solo quiere llegar al hotel, por lo que ya no quiere entender el transporte local. Ahora verifico el costo del viaje de antemano y veo qué servicios de taxi funcionan en la ciudad. Si uso un taxi regular, aclaro el precio o las reglas de cálculo antes del viaje. La diferencia a veces es muy notable. 2. Cambio de moneda Con los intercambiadores, también me atraparon una vez. En el letrero había una hermosa tasa, que parecía rentable, pero después del intercambio resultó que la Comisión y las condiciones adicionales cambiaron significativamente el monto final. Ahora miro no solo el número en letras grandes, sino también cuánto dinero realmente obtendré en mis manos. Y también trato de no cambiar una gran cantidad en el primer lugar cerca del aeropuerto. 3. Restaurantes turísticos Un hermoso Restaurante justo al lado de la atracción principal parece una gran idea hasta que llega la factura. A veces, el precio del plato es más alto que en un establecimiento a pocas cuadras del centro turístico. Es especialmente desagradable cuando se agregan tarifas, intereses de Servicio o bebidas caras al costo, que nadie discutió por separado. Ahora, antes de sentarme, al menos miro rápidamente el menú y los precios. Toma un minuto, pero a veces ahorra una cantidad decente. 4. Excursiones y servicios adicionales El precio muy bajo de una excursión a menudo parece tentador. Pero luego resulta que el traslado está incluido en el precio, y las entradas, el almuerzo, el barco u otros servicios se pagan por separado. Como resultado, una" excursión barata " no es nada barata. Ahora siempre miro no solo el precio inicial, sino también lo que, ¿qué es exactamente lo que incluye . 5. Compras "de recuerdo" Aquí es donde me encontré varias veces. Al comienzo del viaje, parece que uno debe comprar un recuerdo, una camiseta, un imán, dulces locales y algunas cosas más que recordarán el viaje en casa. Y luego abres la maleta y te das cuenta de que la mitad de esas compras se hicieron solo de humor. Ahora trato de no comprar nada de inmediato. Si realmente te gusta, puedo volver más tarde. Lo principal que entendí Los pagos en exceso más grandes a menudo no se deben a una compra costosa. Se suman a docenas de pequeñas cosas: un poco pagado en exceso por un taxi, un poco por el cambio de divisas, un poco por la cena, un poco por los recuerdos. Por separado, parece que esto es una tontería. Y cuando al final del viaje empiezas a contar los gastos, resulta una imagen completamente diferente. Así que ahora, antes de cualquier compra desconocida, trato de pasar un minuto verificando el precio. En un viaje, ese minuto a veces cuesta mucho menos que un error.
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Casi pago tres veces más por un taxi
Casi pago tres veces más por un taxi
Casi pago tres veces más por un taxi Después de llegar, salí del aeropuerto con una mochila e inmediatamente escuché: - ¿Un taxi? ¿Adónde vas? Le di la dirección del hotel. El hombre dijo con confianza el precio, que me pareció bastante normal. Estaba cansado después del vuelo, así que no entendí mucho y me subí al auto. En el camino, el conductor fue muy hablador. Me habló de la ciudad, mostró algunos edificios y varias veces me dijo que tuve la suerte de encontrar un "buen precio". Incluso pensé que realmente había hecho un buen trato. Cuando llegamos, dijo que la cantidad era casi tres veces la cantidad de la que hablamos al principio. Al principio pensé que lo había entendido mal. Me pidió que mostrara el cálculo. El conductor comenzó a explicar algo sobre el equipaje, la tarifa del aeropuerto, la carretera y algunos recargos más, de los cuales no se habló antes. Lo peor no era el dinero. Estaba de pie con una maleta cerca de un hotel desconocido y me di cuenta de que discutir con la persona que ya me había traído al lugar no era la situación más agradable. Terminé pagando, pero después de eso decidí nunca volver a subir al taxi simplemente porque el conductor parece convincente. Ahora, antes de viajar, miro con anticipación qué taxis son oficiales, instalo una aplicación local y verifico el costo Aproximado de la ruta. Si el precio se llama por adelantado, trato de aclarar, ¿es la cantidad final y hay cargos adicionales . Y si el conductor comienza a apresurarse, dice "siéntese, luego lo resolveremos" o ofrece un precio que es notablemente diferente del habitual, simplemente me niego. Porque en el viaje, el error más caro es no pagar en exceso unos pocos euros. El error más caro es darse cuenta de que están tratando de engañarte y de todos modos estar de acuerdo.
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Errores que cometí durante el viaje
Errores que cometí durante el viaje
Errores que cometí durante el viaje Después de cada viaje, me doy cuenta de una cosa simple: lo que más aprendo no es de los buenos momentos, sino de mis propios errores. Y la mayoría de ellos podrían haberse evitado si al menos hubiera pensado un poco de antemano. Error # 1. Ruta demasiado apretada El error más común es tratar de ver absolutamente todo. Había marcado docenas de lugares en el mapa de antemano, hice una ruta aproximada y estaba seguro de que todo funcionaría. No funcionó. En un momento dado, ya no miraba la ciudad, sino que simplemente me movía entre los puntos. Llegó, tomó una foto, miró el reloj y corrió de nuevo. Como resultado, casi no recuerdo algunos lugares. Ahora trato de elegir algunos lugares realmente interesantes para el día y dejar tiempo libre entre ellos. Si hay algo interesante en el camino, genial. Si solo quieres sentarte en un café y mirar a la gente, también es genial. Error # 2. Confié demasiado en el navegador Un día, un mapa me mostró que solo había veinte minutos para llegar al lugar correcto. Después de veinte minutos, estaba casi donde estaba antes, solo que muy cansado. Olvidé que el mapa muestra la distancia, pero no siempre explica lo conveniente que es caminar. Ahora, antes de caminar, miro no solo la ruta, sino también el área en sí. A veces, diez minutos en taxi resultan ser mucho más razonables que cuarenta minutos a pie en el calor. Error número 3. No dejó margen de tiempo Se trata del transporte. Varias veces he planeado todo prácticamente minuto a minuto. Si el tren iba a llegar a las 14:20, en mi plan, ya a las 14:35, comenzaba la siguiente parte de la ruta. Suena hermoso solo en papel. En la práctica, un retraso en el transporte, una cola o una entrada accidentalmente cerrada es suficiente, y todo el plan ideal comienza a desmoronarse. Ahora siempre dejo el stock. Es mejor llegar un poco antes y tomar un café tranquilamente que correr por el aeropuerto con una mochila y prometerme mentalmente que seré más inteligente la próxima vez. Error número 4. Tomó demasiadas cosas Antes de viajar, siempre siento que definitivamente voy a necesitar todo. Tres pares de zapatos. Ropa para diferentes ocasiones. Algunas cosas "de repente serán útiles". Como resultado, la mitad de la maleta regresa a casa completamente intacta. Después de algunos viajes, me di cuenta de que si una cosa solo se necesita en una situación muy hipotética, es probable que se pueda dejar en casa. Error número 5. Fotografió demasiado Quizás el error más extraño. Iba a ver un nuevo lugar, pero a veces me encontraba parado con el Teléfono frente a mi cara y tratando de tomar el marco perfecto. Y luego me di cuenta de que prácticamente no miraba el lugar en sí. Ahora trato de pararme y mirar primero, y luego saco el Teléfono. Las fotos son necesarias, pero no deben convertirse en el objetivo principal del viaje. Y el principal error Probablemente mi principal error es la prisa constante. Todo el tiempo pensé que tenía que tener algo a tiempo, ver y fotografiar. No fue hasta el final del viaje que me di cuenta de que no llegaba demasiado tarde a ninguna parte. Viajar no es una competencia. A veces, el mejor momento del día no está en la lista de atracciones en absoluto. Podría ser una cafetería informal, una conversación con un extraño, una pequeña calle en la que giraste solo por curiosidad, o una puesta de sol normal que te atrapó sin un Teléfono en tus manos. Ahora trato de dejar espacio en la ruta para tales accidentes. Porque son ellos los que más a menudo convierten un viaje ordinario en una historia que luego quieres contar.
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24 horas en Dubai-segunda parte
24 horas en Dubai-segunda parte
Ahora ya no importa Después de las dos de la tarde, comencé una etapa de viaje que generalmente llamo "ahora ya no importa". Cuando te das cuenta de que te queda poco tiempo y no has visto la mitad de la ciudad, la planificación deja de tener sentido. Usted puede aceptar y tranquilamente ir al aeropuerto, o empezar a tomar decisiones que en unas pocas horas le parecerá completamente loco. Elegí la segunda opción. Entonces, en lugar de continuar tranquilamente caminando por Dubai, decidí ir al desierto. Desierto La lógica era férrea: si solo tienes un día en la ciudad, debes estar al menos una vez donde la ciudad no se ve en absoluto. Tal vez una persona normal en tal situación elegiría la playa o el Restaurante más cercano, pero dejé la normalidad en algún lugar cerca de la salida del aeropuerto. Al final, llegué a Dubai solo por un día, lo que significa que tuve que usar este día de la manera más ilógica posible. Donde termina la ciudad El camino tomó un tiempo. Los rascacielos se quedaron atrás gradualmente, y luego desaparecieron por completo. Los espacios vacíos, la arena y los árboles raros comenzaron a parpadear fuera de la ventana. Miré todo esto y pensé en lo extraño que es Dubai: hasta hace poco estaba parado cerca del Burj Khalifa entre torres de vidrio, centros comerciales y miles de personas, y ahora prácticamente no hay nada alrededor. Sólo el desierto. Y de alguna manera se calmó. En la ciudad todo el tiempo sucede algo: los coches van, la gente tiene prisa en algún lugar, las pantallas muestran algo, los edificios compiten entre sí en altura. Aquí no pasó nada en absoluto. Era posible simplemente mirar por la ventana y no tratar de llegar a otro lugar. Desierto en lugar de rascacielos En el lugar, nos ofrecieron un paseo por las dunas. Por supuesto, acepté, porque la frase "solo tengo 24 horas en Dubai" de alguna manera convierte automáticamente a la persona promedio en una persona que está dispuesta a cualquier cosa. El auto subió a una duna de arena, se detuvo en la parte superior por un segundo y luego bajó bruscamente. En ese momento me di cuenta de que tenía dos noticias. Bueno, es realmente muy divertido. Lo malo es que me ofrecí como voluntario para ser rodado por el desierto durante unos minutos como ropa en una Lavadora. Pero cuando terminó, ya me estaba riendo con los demás. Aparentemente, una persona tiene la increíble capacidad de olvidarse rápidamente del miedo, si es hermoso alrededor y nadie ha tenido tiempo de decir cuánto cuesta reparar un automóvil. El atardecer que no quería fotografiar Por la noche, el calor comenzó a retroceder gradualmente y nos detuvimos entre las dunas. Por primera vez en todo el día, vi una puesta de sol real, sin rascacielos, pantallas publicitarias y personas que necesariamente terminan en el marco justo cuando estás a punto de tomar una foto. Es solo que el sol se hundió lentamente detrás de la arena. Saqué el Teléfono, tomé algunas fotos y lo guardé casi de inmediato. Porque a veces la fotografía solo interfiere. Empiezas a pensar en cómo poner la cámara, dónde es mejor filmar, dónde luego lo pones todo, y olvidas por completo que en realidad viniste aquí para mirar. Me senté en la arena y me quedé en silencio por un tiempo. En un día pude ver más contrastes de los que a veces puedo ver en una semana: por la mañana, rascacielos, por la tarde, barrios antiguos y una bahía, ahora un desierto. Y aún quedaba el Dubai de la noche por delante. La ciudad se despierta por la noche Cuando regresamos a la ciudad, ya eran las ocho de la noche, y Dubai parecía volver a encenderse. Durante el día, estaba constantemente buscando sombra, y ahora las calles estaban llenas de gente, los restaurantes abrieron terrazas, el flujo de automóviles se extendió por las carreteras y los rascacielos se incendiaron con miles de ventanas. Fui a Dubai Marina y decidí simplemente caminar sin un objetivo. Después de tal día, ya no tenía sentido tratar de cumplir con otro elemento de la lista. Si continuaba corriendo de una atracción a otra, en unas pocas horas ya no recordaría dónde estaba. Marina por la noche no se parecía en nada a la ciudad que vi por la mañana. La gente caminaba a lo largo del agua, alguien se sentaba en un café, los yates pasaban lentamente por el canal y los rascacielos se reflejaban en el agua. Por un segundo, incluso sentí que no estaba mirando una ciudad real, sino un paisaje. Pero luego un tipo con un paquete de comida pasó cerca, los niños corrieron detrás de él, alguien juró por Teléfono, y una mujer en la mesa de al lado trató de tomar una foto de la cena. Y pensé de nuevo que esos momentos tan comunes de alguna manera hacen que el lugar sea real. Abu Dhabi por la noche Finalmente, no hay prisa Me senté a cenar y, por primera vez en todo el día, miré el reloj sin alarma. Quedaban unas horas, pero no quería apresurarme más. Me di cuenta de que en un día es imposible "ver Dubai". Solo puedes conocerlo un poco: verlo enorme y pequeño, moderno y viejo, ruidoso y casi vacío. Y, probablemente, este fue el principal descubrimiento de este viaje. Por la mañana, estaba tratando de hacer la ruta perfecta y estaba constantemente pensando en Cuántos lugares aún no había visto. Por la noche, no importaba cuántas marcas de verificación estaban frente a los lugares de interés. Ya estaba interesado en simplemente sentarme, mirar el agua y observar a la gente. El último encuentro con el Burj Khalifa Quedaban unas horas para el avión, y decidí volver a ir al Burj Khalifa. Esta vez, sin objetivo, sin lista y sin ganas de hacer algo. Sólo decir adiós a la ciudad. Por la mañana me parecía enorme y un poco irreal. Ahora la miraba de manera muy diferente. Detrás de un edificio ya había un día entero, decenas de kilómetros de carretera, calles antiguas, un paseo por la bahía, un mercado, un desierto y un paseo nocturno. Me di cuenta de que esta es la razón por la que los viajes no se pueden medir por el número de atracciones vistas. Puedes venir a la ciudad por una semana y no sentir nada, pero puedes pasar un día allí y llevarte toda una historia contigo. Lo que queda después de 24 horas Llegué a Dubai con una tarea completamente simple: ver tanto como sea posible en un día. Como resultado, no vi todo lo que planeaba, me perdí varias veces, me sobrecalenté, me cansé, gasté más dinero del que iba y, en algún momento, dejé de entender qué hora era. Pero, tal vez, es por eso que el viaje fue recordado. Durante estas 24 horas, Dubai ha logrado parecerme la ciudad del futuro, un antiguo puerto comercial, un enorme sitio turístico, un desierto y simplemente una ciudad ordinaria donde la gente va a trabajar, cena, camina y se apresura a hacer sus negocios. Y cuando finalmente me subí al avión, me encontré pensando que ahora quería volver. No por 24 horas. Abu Dhabi desde un avión
#AbuDabi#Desert
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24 horas en Dubai-primera parte
24 horas en Dubai-primera parte
Estuve en Dubai durante 24 horas. ​- ¿Cuánto tiempo tengo? - Alrededor de 24 horas. - ¿En Dubai? – Sí. - Entonces me perdí. Porque pasar un día en Dubai y no ir a ninguna parte es como estar en el refrigerador y decidir que hoy vas a comer exclusivamente trigo sarraceno. El avión llegó temprano en la mañana. Salí del aeropuerto con una mochila, un Teléfono y una certeza completamente idiota de que en 24 horas era bastante posible ver la ciudad. Entonces no sabía que Dubai es una ciudad que en el mapa parece que todos los lugares interesantes están literalmente en barrios vecinos, y en realidad entre dos puntos puede haber varios kilómetros de carretera, un intercambio, otro intercambio y, al parecer, un intercambio que fue construido específicamente para que nunca pudieras llegar al anterior. Pero no tenía mucho tiempo, así que decidí no especular sobre la escala de la ciudad e inmediatamente fui al Burj Khalifa. Burj Khalifa ​La primera vez que la vi desde el coche, pensé: "bueno, alto y alto". Pero a medida que se acercaba, esa sensación se desvaneció rápidamente. Las fotos no transmiten en absoluto las dimensiones de esta estructura: en la imagen ves un rascacielos, y en la vida estás parado junto a él y te das cuenta de que alguien parece haberse olvidado de reducir el edificio antes de ponerlo en el mundo real. Intenté tomar una foto normal durante cinco minutos, pero cada vez resultó lo mismo: o la torre estaba en el marco o mis piernas. Simplemente no cabía en su totalidad. En un momento dado, guardé el Teléfono y decidí que a veces era mejor mirar con los ojos en lugar de tratar de convertir inmediatamente todo lo que veía en una foto. Es cierto que no fue posible disfrutar del paseo durante mucho tiempo: hacía tanto calor en la calle que después de unos minutos comencé a percibir cualquier sombra como un lugar potencial para la residencia permanente. Burj Khalifa Un paseo que sobreestimé ​En el mapa, el siguiente punto se veía muy cerca. El navegador informó alegremente: "15 minutos a pie", y yo, como alguien que claramente no estaba lo suficientemente familiarizado con el clima de Dubai, decidí caminar. Los primeros diez minutos me sentí como un verdadero viajero. Cinco minutos más tarde, comenzó a buscar con los ojos la habitación más cercana con aire acondicionado. Veinte minutos más tarde comenzó a tratar a los automóviles con un respeto completamente nuevo, y unos minutos más tarde se dio cuenta de que la humanidad no había gastado tanto esfuerzo en la invención del aire acondicionado. Al final cogí un taxi, me senté, y cuando el aire frío sopló sobre mí, experimenté aproximadamente las mismas emociones que el hombre que acababa de ser rescatado del desierto. Old Dubai ​Fue después de eso que terminé en El viejo Dubai, y aquí sucedió lo más interesante. Antes de este punto, estaba frente a Dubai, que generalmente se muestra en Internet: torres de vidrio, enormes centros comerciales, autos caros, calles perfectamente limpias y la sensación de que toda la ciudad se frota con un paño especial cada mañana. Y luego me dirigí a las calles pequeñas, y el paisaje parece haber cambiado. Pasillos estrechos, pequeñas tiendas, olor a especias, edificios antiguos, vendedores que hablan tranquilamente con los clientes, alguien tiene prisa en algún lugar, alguien se sienta en la tienda y simplemente observa lo que está sucediendo. No había una sensación de la gigantesca ciudad del futuro que constantemente intenta impresionarte con su escala. Y fue aquí donde me sentí realmente interesado por primera vez. Porque comencé a darme cuenta: Dubai no es solo lo que ha construido en las últimas décadas. Tiene otro lado que es fácil pasar por alto si todo el viaje se lleva a cabo entre rascacielos y centros comerciales. Barco a través de la bahía ​Había una bahía cerca y vi pequeños botes. No tenía planes especiales, así que me senté en uno de ellos. El barco se movió, y después de unos minutos me encontré en medio del agua, mirando simultáneamente dos ciudades completamente diferentes: por un lado, había edificios antiguos y pequeños muelles, por el otro, el moderno Dubai estaba creciendo gradualmente, y en algún lugar lejos de todo esto, el Burj Khalifa aún se alzaba. Barco a través de la bahía Me senté y pensé en lo extraño que funciona la primera impresión. Por la mañana, pensé que Dubai era una ciudad de rascacielos donde todo tenía que ser enorme y costoso. Y ahora estaba navegando en un pequeño bote por la antigua bahía, y me di cuenta de que este simple momento podría ser más recordado para mí que la mitad de los lugares por los que vine aquí. Probablemente, este es el significado de los viajes: las cosas más memorables no siempre son las que marcó de antemano en el mapa. Mercado ​Después del barco, decidí ir a donde me miraban los ojos. En general, es mi forma favorita de viajar, porque cuando tienes cada hora pintada, constantemente piensas en el siguiente punto, y cuando no hay ruta, puedes ir accidentalmente a un callejón y encontrar un lugar del que no Sabías nada. Así que me encontré en el mercado. Fui literalmente a mirar, y después de unos minutos ya me ofrecieron probar dulces, me mostraron especias y me dijeron algo sobre los productos. En un momento me encontré hablando con un vendedor, aunque hasta hace cinco minutos no tenía la intención de comprar nada aquí. Por supuesto, terminé comprando algo. Qué es exactamente-explicar hasta ahora es difícil. Cuando los conocidos preguntan: – ¿Por qué lo necesitabas? Yo respondo: – Desconocer. Y, quizás, esta es la respuesta más honesta que se puede dar a la pregunta de la mitad de las cosas compradas mientras viaja. 14:00 ​Cuando finalmente miré el reloj, ya eran las dos de la tarde. Y aquí se puso un poco ansioso. Me quedaba menos de medio día, y la lista de lo que quería ver apenas disminuía. El desierto, el mar, la noche de Dubai, el puerto deportivo, la plataforma de observación, y aproximadamente veintisiete lugares más que una persona normal nunca intentaría meter en un día. Abrí el mapa, miré las distancias, cerré el mapa, volví a abrir e incluso esperé por un segundo que las distancias se hubieran reducido milagrosamente durante ese tiempo. No han disminuido. Y luego decidí hacer lo que cualquier persona razonable haría en tal situación. Ir al desierto. Porque si te quedan diez horas en Dubai, es bastante obvio que debes alejarte aún más de Dubai. Fue a partir de ese momento que mi ruta de un día relativamente tranquila finalmente dejó de ser tranquila. Pero esto ya está en la segunda parte.
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Burj Khalifa
Burj Khalifa

El Burj Khalifa es impresionante por su propia escala : el edificio de 828 metros de altura es realmente difícil de apreciar hasta que estés cerca. Subí a la plataforma de observación y lo que más recuerdo fue la vista de Dubai desde arriba: los rascacielos, las carreteras, el mar y el desierto se suman a una imagen completamente inusual. En los pisos 124 y 125, la plataforma de observación se encuentra a una altura de 456 metros. El ascenso en sí es rápido, y en la parte superior quiero quedarme más tiempo. Un gran lugar para ver Dubai desde el otro lado.

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