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Abu Simbel: los templos que fueron trasladados por completo

Abu Simbel: los templos que fueron trasladados por completo

Al contemplar las enormes estatuas de la entrada de Abu Simbel, cuesta creer que este templo antiguo fue cortado en miles de bloques y reconstruido en otro lugar. Es una de las historias más extraordinarias de conservación del patrimonio de Egipto.

Templos excavados en la roca

Abu Simbel se encuentra en el sur de Egipto, cerca de la frontera con Sudán, a orillas del lago Nasser. El conjunto incluye dos templos construidos durante el reinado del faraón Ramsés II, en el siglo XIII a. C. El Gran Templo está dedicado a Ramsés II y a divinidades relacionadas con él, mientras que el Pequeño Templo está dedicado a la diosa Hathor y a la reina Nefertari.

Lo primero que llama la atención son las cuatro colosales estatuas de Ramsés II en la fachada del Gran Templo. Cada una mide unos 21 metros de altura. En el interior hay salas con enormes pilares, relieves y escenas de la vida del faraón. Todo el conjunto fue tallado directamente en la roca.

Por qué hubo que trasladar los templos

En el siglo XX, Egipto comenzó a construir la presa alta de Asuán para regular el caudal del Nilo y producir electricidad. El embalse que se formaría amenazaba con sumergir numerosos monumentos antiguos de Nubia, incluido Abu Simbel.

En 1960, la UNESCO puso en marcha una campaña internacional para salvar los monumentos nubios. Los ingenieros propusieron una solución extraordinaria: cortar cuidadosamente los templos en grandes bloques, trasladarlos a un terreno más elevado y reconstruirlos. La operación reunió a arqueólogos, ingenieros y especialistas de varios países.

Los trabajos comenzaron en 1964. Los templos se dividieron en más de mil bloques grandes, algunos de los cuales pesaban decenas de toneladas. Se trasladaron unos 64 metros por encima de su ubicación original y 180 metros más lejos de la orilla. Después se reconstruyeron dentro de un acantilado artificial. La operación terminó en 1968.

Un patrimonio antiguo salvado para el futuro

Hoy Abu Simbel parece haber estado siempre en su ubicación actual. Sin embargo, detrás de su conocida fachada se esconde una extraordinaria hazaña de ingeniería del siglo XX. El traslado permitió conservar tanto la arquitectura de los templos como sus relieves y representaciones antiguas.

En 1979, los monumentos nubios, incluido Abu Simbel, fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su historia demuestra que preservar el pasado a veces exige soluciones modernas y audaces. Frente a las gigantescas estatuas, resulta fácil comprender hasta dónde pueden llegar las personas para proteger el legado de una civilización antigua.

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