Salinas Grandes: un desierto blanco a más de 3000 metros de altura
Antes de viajar a Salinas Grandes había visto varias fotografías del lugar y siempre pensaba que exageraban un poco. Una enorme superficie blanca, un horizonte perfectamente plano y un cielo azul intenso parecían casi irreales. Cuando finalmente llegué, las fotografías me parecieron incluso demasiado normales.
Salinas Grandes se encuentra en la Puna argentina, a unos 3450 metros sobre el nivel del mar. Es una enorme planicie de sal que parece no tener fin.
El camino ya es parte del viaje
La aventura comienza mucho antes de llegar al salar. Desde Purmamarca, la carretera asciende por la Cuesta de Lipán y el paisaje cambia poco a poco. Los valles verdes quedan atrás, la vegetación disminuye y las montañas se vuelven más ásperas.
Después aparece una franja blanca en la distancia. Al principio cuesta entender qué es. Puede parecer nieve o un enorme lago. Cuanto más te acercas, más evidente resulta: es sal.

La superficie blanca parece infinita
Cuando bajas del coche y das los primeros pasos sobre el salar, aparece una sensación extraña. Casi no existen puntos de referencia. El suelo blanco, el cielo azul y las montañas lejanas hacen difícil calcular las distancias.
La sal forma patrones y pequeñas figuras geométricas. Durante la temporada de lluvias, algunas zonas quedan cubiertas de agua y se convierten en un enorme espejo natural.
Me encantó el contraste entre la sal blanca, el cielo azul y las montañas de tonos marrones.

A esta altura el paisaje se siente diferente
Hay algo que las fotografías casi nunca pueden explicar: la altura.
Estás a unos 3450 metros sobre el nivel del mar y el cuerpo puede notar la diferencia. Después del camino y de caminar por el salar puede aparecer cansancio. Conviene ir despacio, beber suficiente agua, protegerse del sol y prestar atención a la reacción del cuerpo ante la altura.
Pero precisamente la altura hace que el paisaje sea todavía más especial. No es simplemente un desierto, sino un enorme espacio desértico de alta montaña.
En un momento me detuve en medio de la planicie blanca y entendí que esa sensación de inmensidad es precisamente lo que atrae a los viajeros.

Salinas Grandes es uno de esos lugares difíciles de explicar completamente con una fotografía. En una imagen parece solo una superficie blanca entre montañas. En realidad, escuchas el viento, sientes la altura y comprendes la enorme escala del paisaje.


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