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Nadé en medio de un desierto en Brasil

Nadé en medio de un desierto en Brasil

Cuando vi por primera vez fotografías de los Lençóis Maranhenses, pensé que estaban editadas. Enormes dunas blancas con decenas de lagunas azules entre ellas parecían imposibles. Un desierto y agua en el mismo lugar simplemente no tenía sentido para mí.

El Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses está situado en el estado de Maranhão, en el noreste de Brasil. Su paisaje está formado por enormes dunas de arena y lagunas de agua dulce que aparecen entre ellas gracias a las lluvias estacionales.

Al principio solo veía arena

Llegamos a la primera laguna en un vehículo todoterreno por caminos de arena. Después el vehículo se detuvo y continuamos a pie. Solo había dunas a nuestro alrededor, una tras otra hasta donde alcanzaba la vista.

Ya empezaba a pensar que las fotografías exageraban la belleza del lugar cuando subí a otra duna. Entonces vi agua abajo. Una pequeña laguna turquesa estaba entre las colinas de arena blanca.

Entré en el agua en medio de la arena

La sensación más extraña apareció cuando finalmente entré en el agua. No había mar, río ni playa convencional. Solo arena blanca, agua azul y enormes dunas alrededor.

El agua estaba agradablemente fresca después de caminar sobre la arena caliente. Nadé, miré hacia el otro lado de la laguna y varias veces pensé que todo aquello parecía irreal.

¿Pero por qué hay agua aquí?

Después descubrí que las lagunas de los Lençóis Maranhenses no son lagos permanentes. Se forman gracias al agua de lluvia que se acumula entre las dunas. Por eso el paisaje cambia según la temporada.

Eso es precisamente lo que hace especial este lugar. No es simplemente un desierto bonito, sino un paisaje donde la arena y el agua dulce cambian constantemente.

Al regresar, subí a otra duna y miré hacia atrás. Solo había ondas blancas de arena y pequeñas manchas azules de agua. En ese momento entendí por qué las fotografías parecen casi imposibles - la realidad es todavía más sorprendente.

Volvería sin pensarlo

Los Lençóis Maranhenses resultaron ser uno de esos lugares difíciles de comparar con cualquier otro. No es una playa clásica ni un desierto normal. Puedes caminar por la arena, subir una duna y unos minutos después estar nadando en agua dulce y fresca.

Si estás planeando visitar el parque, conviene tener en cuenta el carácter estacional de las lagunas y las normas de visita. Para mí quedará sobre todo aquella sensación extraña: fui a conocer un desierto y terminé nadando en medio de él.

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