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Los siete colores de la montaña de Purmamarca

Los siete colores de la montaña de Purmamarca

Antes del viaje había visto decenas de fotos de Purmamarca, así que pensaba que sabía lo que me esperaba. Pero cuando vi el Cerro de los Siete Colores con mis propios ojos, las fotografías de repente me parecieron mucho menos impresionantes. La montaña realmente parece pintada con enormes franjas de colores.

La montaña aparece detrás de las casas

Purmamarca está situada al pie de la montaña, a unos 2.275 metros de altura. El pueblo es pequeño, con casas blancas, calles estrechas, una pequeña plaza con mercado artesanal y una iglesia. Pero basta caminar un poco para que el paisaje principal aparezca detrás de los tejados.

Primero vi tonos rojos y marrones. Después aparecieron franjas amarillas, grises, rosadas y verdosas. Cruzan las laderas como pinceladas. En realidad, los colores proceden de diferentes capas geológicas y sedimentos formados durante cientos de millones de años.

La montaña resulta especialmente bonita por la mañana, cuando la luz llega de lado y hace que las diferentes capas sean mucho más visibles.

Entonces entendí que Purmamarca es mucho más que una montaña

Después de hacer las primeras fotos decidí recorrer los alrededores. Uno de los paseos más interesantes es el Paseo de los Colorados, un recorrido circular de unos 3 kilómetros alrededor de las formaciones rocosas de colores.

El paisaje cambia constantemente. Algunas laderas se vuelven casi completamente rojas, después aparecen paredes grises y amarillas, con cauces secos y senderos entre ellas. Frente a estas enormes formaciones, Purmamarca parece diminuta.

Fue aquí donde entendí por qué las fotografías de esta parte de Argentina parecen tan extrañas. Los colores son reales, pero la cámara no siempre consigue transmitir la escala del paisaje.

Lo más bonito llegó cuando cambió la luz

Al mediodía regresé cerca del pueblo. La montaña ya parecía diferente. Los tonos suaves de la mañana se habían vuelto más contrastados y las sombras resaltaban el relieve.

Entonces descubrí otra característica de Purmamarca: la montaña nunca parece exactamente igual durante todo el día. A medida que se mueve el sol, algunas franjas se vuelven más brillantes y otras casi desaparecen en la sombra.

Purmamarca se encuentra en la Quebrada de Humahuaca, un histórico corredor montañoso declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Cerca también hay otras montañas de colores y pequeños pueblos andinos.

Al final entendí que los siete colores son solo la primera impresión. Lo realmente especial es detenerse, mirar las montañas y ver cómo cambia el paisaje con la luz.

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