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Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes

El Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes se encuentra en la frontera entre Tennessee y Carolina del Norte, en el este de Estados Unidos. Protege una parte de los Apalaches meridionales, con crestas cubiertas de bosques, valles profundos, ríos de montaña y cascadas. Con una superficie aproximada de 2113 km², es uno de los parques nacionales más visitados del país y destaca por su extraordinaria biodiversidad.

Por qué las montañas parecen humeantes

El nombre Great Smoky Mountains hace referencia a la neblina azul grisácea que suele cubrir las laderas boscosas. Se forma, en parte, por compuestos orgánicos volátiles emitidos naturalmente por la vegetación y por las condiciones atmosféricas. El fenómeno resulta especialmente llamativo por la mañana, cuando las nubes se adhieren a las cumbres y después se dispersan por los valles.

Kuwohi y las vistas panorámicas

El punto más alto del parque es Kuwohi, con unos 2025 metros de altitud. Anteriormente era conocido como Clingmans Dome. Un sendero pavimentado conduce desde el aparcamiento hasta una torre de observación con amplias vistas de las crestas de los Apalaches. En la cumbre puede hacer bastante más frío que en los valles.

Otros lugares populares son Newfound Gap, en la frontera entre ambos estados, y Charlies Bunion, conocido por sus formaciones rocosas.

Bosques y biodiversidad

El parque alberga más de cien especies de árboles autóctonos. Los bosques caducifolios y de coníferas, los helechos, los musgos y las plantas con flores crean una gran variedad de hábitats. En primavera florecen numerosas plantas del sotobosque y, en otoño, las laderas se tiñen de amarillo, naranja y rojo.

Se han documentado más de 22 000 especies de organismos vivos en el parque, aunque los científicos creen que la cifra real es mucho mayor. La zona es especialmente conocida por sus salamandras. Los bosques húmedos, los arroyos y la hojarasca ofrecen condiciones favorables para estos anfibios.

Fauna

En los bosques viven osos negros americanos, ciervos de cola blanca, mapaches, zorros, coyotes y numerosos mamíferos pequeños. En algunas zonas también se han reintroducido wapitíes. Entre las aves hay muchas especies forestales y rapaces, mientras que los arroyos de montaña albergan peces e invertebrados acuáticos.

Los animales deben observarse desde una distancia segura. No hay que alimentarlos ni acercarse para tomar fotografías, especialmente cuando se trata de osos o grandes cérvidos.

Cascadas y ríos de montaña

Miles de kilómetros de arroyos y ríos atraviesan el parque, alimentados por abundantes precipitaciones. El agua recorre valles boscosos, supera escalones rocosos y forma cascadas. Entre las rutas más populares se encuentran las que llevan a Laurel Falls, Grotto Falls y Rainbow Falls. Algunas cascadas se alcanzan mediante caminatas cortas y otras requieren recorridos más largos.

Los musgos, helechos y otras plantas amantes de la humedad prosperan junto al agua. En primavera los ríos suelen llevar más caudal, y después de lluvias intensas el nivel puede subir rápidamente. Las rocas resbaladizas requieren precaución.

Cades Cove e historia de los habitantes

Cades Cove es un valle pintoresco rodeado de montañas y conocido por sus edificios históricos. Antes de la creación del parque vivían allí familias dedicadas a la agricultura, especialmente al cultivo del maíz. Se conservan casas de troncos, graneros, iglesias y un molino que permiten imaginar la vida en las montañas durante el siglo XIX.

Los cheroquis utilizaban la región mucho antes de la llegada de los europeos. Los primeros colonos europeos se establecieron en el valle a comienzos del siglo XIX. Durante la creación del parque, muchos residentes vendieron sus tierras y se marcharon. Hoy se puede recorrer el valle por una carretera circular de sentido único de unos 18 kilómetros.

Historia del parque y la UNESCO

El parque nacional se estableció oficialmente en 1934, después de años de esfuerzos para adquirir y proteger terrenos en Tennessee y Carolina del Norte. En 1983 fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su extraordinario valor natural y la diversidad de sus bosques templados.

El parque es un refugio importante para especies y comunidades vegetales que sobrevivieron a los cambios climáticos de las épocas glaciales. Sus bosques también permiten estudiar la evolución de los ecosistemas y las transformaciones ambientales.

Senderismo y actividades

Hay rutas para distintos niveles, desde paseos cortos hacia cascadas y edificios históricos hasta largas caminatas por las crestas. Las zonas de Kuwohi, Cades Cove y Roaring Fork son especialmente populares. Una parte del Sendero de los Apalaches también atraviesa el parque.

Los visitantes disfrutan de la fotografía de naturaleza, la observación de aves, los pícnics y la acampada. Antes de salir, conviene consultar el estado de los senderos, el pronóstico meteorológico y las restricciones estacionales.

Cuándo visitar

La primavera destaca por las flores silvestres, el verano es ideal para pasear junto a ríos y cascadas, y el otoño atrae por sus colores. La temporada otoñal suele estar muy concurrida. En invierno puede haber nieve y hielo en las zonas altas, y algunas carreteras o instalaciones cierran temporalmente.

El Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes combina montañas antiguas, bosques diversos, cascadas y el patrimonio cultural de los Apalaches meridionales. Es adecuado tanto para excursiones breves como para travesías de varios días.

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