Mi ruta por Italia en 10 días
Roma-Florencia-Venecia. Atracciones, paseos e impresiones.
🗓 2026-09-20 — 2026-09-30
3 días
Día 1. Roma-conocer la ciudad
Cuando comencé a planear un viaje a Italia por diez días, tenía un plan muy simple: ver tanto como fuera posible, comer bien, caminar mucho y preferiblemente no llegar tarde a ninguna parte. Ya en la etapa de preparación de la ruta, quedó claro que la Última condición sería la más difícil de cumplir, porque Italia no tiene un cronómetro en absoluto. Aquí puede salir del hotel "literalmente durante media hora", y después de tres horas se encuentra en la mesa de un pequeño café con pasta frente a la nariz y la idea de que bueno, ya que llegó, es necesario probar el tiramisú. Aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma Como resultado, decidí no tratar de abarcar todo el país en diez días y preparé una ruta para que cada movimiento tuviera sentido. Quería ver Roma, Florencia y Venecia, y entre ellos dejar suficiente tiempo para paseos ordinarios, descubrimientos ocasionales y esos momentos que no se pueden encajar en el plan turístico. Resultó una ruta con la que estaba bastante satisfecha, aunque me dije a mí misma un par de veces: "Gilana, bueno, ¿por qué fuiste allí de nuevo a pie si pudiste llegar?» Llegué a Roma con la sensación de que ahora me instalaría rápidamente, dejaría mis cosas y saldría a caminar como un verdadero turista organizado. En la práctica, todo se veía un poco diferente: al principio estaba buscando la salida correcta del metro, luego traté de averiguar en qué dirección ir, y luego vi la primera calle hermosa y, por supuesto, fui completamente equivocado, porque cómo podía pasar por una casa así y no fotografiarla. Fontana Di Trevi El primer día no se organizó específicamente una carrera en lugares de interés. Caminé por el centro, llegué a la Fontana de Trevi, miré el Panteón y me acostumbré a Roma. Quería sentir la ciudad en lugar de marcar diez lugares famosos, así que caminé mucho, miré los callejones y me senté ocasionalmente en algún lugar para tomar un café. Panteón Por la noche, ya me había dado cuenta de una cosa importante: Roma es imposible de ver "entre negocios". Incluso el camino habitual para cenar aquí se convierte en una excursión, porque hay tanta historia, hermosas fachadas y pequeñas plazas alrededor que el Teléfono prácticamente se está pidiendo en sus manos.
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Día 2. Coliseo, foro romano y Palatino
El segundo día fui al Coliseo. Traté de organizar los boletos con anticipación, porque incluso antes del viaje imaginé que pasar unas horas en la cola bajo el sol italiano no era exactamente la experiencia por la que volé a Roma. Coliseo Cuando finalmente me encontré cerca del Coliseo, me di cuenta de por qué no se puede percibir solo como otro elemento en la lista de atracciones: las fotos transmiten la forma del edificio, pero no transmiten la sensación de escala cuando estás de pie cerca. Foro romano Después del Coliseo fui a pasear por el foro romano y la colina Palatina. La caminata fue mucho más larga de lo que esperaba, porque siempre quiero detenerme allí, mirar a mi alrededor e imaginar cómo se veía todo hace muchos siglos. Palatino En algún momento me di cuenta de que mis piernas ya no compartían mi interés en la historia, y si tuvieran una voz, probablemente sugerirían pasar a estudiar la antigua Roma exclusivamente en una posición sentada. Después de tal paseo, decidí no sobrecargar la noche y simplemente fui a caminar por la ciudad. Fui a cenar, me senté un poco en la calle y observé a las personas que pasaban por allí durante mucho tiempo. En general, me gustó que en Roma, incluso una noche normal se convierte en un pequeño viaje: no tienes que ir a un lugar en particular, solo tienes que salir y la ciudad comienza a mostrarte algo interesante.
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День 3. Ватикан и вечерний Рим
Третий день я посвятила Ватикану и заранее настроилась на большое количество впечатлений. Собор Святого Петра производит совершенно другое впечатление вживую, даже если до поездки ты уже видел его на фотографиях десятки раз. Стоишь внутри и понимаешь, что рассматривать всё одновременно просто невозможно, поэтому я в какой-то момент перестала пытаться запомнить каждую деталь и просто наслаждалась тем, что нахожусь там. Собор Святого Петра После Ватикана я решила немного сменить темп и отправилась в сторону Трастевере. Мне очень понравились его небольшие улицы, старые дома, балконы, бельё, которое сушится совершенно без всякого желания соответствовать туристическим фотографиям, и маленькие рестораны, где люди спокойно ужинают и разговаривают. Площадь Санта-Мария-ин-Трастевере и фонтан Я несколько раз сворачивала туда, куда вообще не собиралась идти, и каждый раз находила что-нибудь интересное, поэтому постепенно перестала смотреть на карту и просто позволила себе немного потеряться. Площадь республики Вечером я снова оказалась в центре Рима и поймала себя на мысли, что город уже начал становиться знакомым. Конечно, я всё ещё могла спокойно заблудиться, но теперь делала это гораздо увереннее, потому что уже знала несколько ориентиров и примерно представляла, в какую сторону идти. Для меня это всегда особенный момент в путешествии – когда чужой город постепенно перестаёт быть чужим.
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